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El tratamiento de la hipertensión
arterial consiste en:
· Llevar una alimentación
adecuada. Un nutriólogo debe elaborar tu plan de alimentación
individual en base a tu actividad física, preferencias
de alimentos, horarios de trabajo y presupuesto. Puedes comer
de todo pero en las cantidades correctas, con un muy bajo
consumo de grasas animales, harinas refinadas, azúcares
y sal. El consumo de sal hace que nuestro cuerpo retenga más
agua, lo que incrementa el volumen de sangre que el corazón
tiene que bombear favoreciendo un aumento en la presión
arterial; las grasas animales ayudan a que se formen placas
de colesterol en las arterias, obstaculizando el paso de la
sangre y en general, el consumir grasas y azucares en exceso
favorece el aumento de peso.
· Control del peso corporal. Mientras
más peso tenemos más fuerte tiene que trabajar
nuestro corazón y más sube la tensión
arterial.
· Práctica frecuente de
ejercicio aeróbico, como caminar, nadar o andar en
bicicleta. Para iniciar cualquier programa de ejercicio debes
consultar antes al médico a fin de que realice una
evaluación de tu funcionamiento cardiovascular y prescriba
el tipo, frecuencia e intensidad de la actividad que debes
realizar.
· Manejo del estrés. El
estrés o tensión emocional sube la presión
arterial, por lo que debes aprender a practicar técnicas
de relajación y tratar de controlar tus emociones.
· Uso de medicamentos. Existen
diferentes medicamentos que ayudan a controlar la presión,
el médico es el único capacitado para prescribir
el tratamiento farmacológico adecuado. No se deben
sustituir los medicamentos por tés o remedios caseros
ya que éstos podrían no hacer el efecto deseado
poniendo en riesgo la salud o la vida del paciente.
· Dejar de fumar, ya que cada
vez que fumamos la presión arterial sube 5 mmHg.
Ten en cuenta que la hipertensión
arterial es una enfermedad que dura toda la vida pero que
se puede controlar. Una vez que hayas empezado un programa
de tratamiento, será fácil controlarla y así
reducirás el riesgo de enfermedades como embolias,
infartos al corazón, insuficiencia cardiaca y las enfermedades
renales.
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